Llegó Octubre a Bergen y como un manto de rojos naranjas y amarillos el otoño llegó con él. Todo ese verde intenso del que os hablaba desapareció de pronto y fue sustituido por un verde mas oscuro, más frío y seco y las montañas se tiñeron de colores.
Como en casi cualquier parte del mundo, la llegada del otoño trae consigo un tono melancólico y romántico, triste humedo; la sensación de que el verano se va y con él se van las aventuras, el calor, ell sol, los helados... En Bergen el otoño es algo distinto a Madrid. Por el tipo de arboles está como digo repleto de colores, los arboles mantienen las hojas amarillas y naranjas hasta noviembre y las praderas poco a poco pasan del verde intenso al amarillo trigo, seco. Pero en algun momento entre Octubre y Noviembre los arboles se desnudan y el suelo se cubre de rojo y tostado.
El otoño se lleva el calor inesperado y esto comienza a parecerse un poquito más a la idea original del "Norte", aun así las temperaturas se mantienen templadas oscilando entre los 15 y 10 grados, llegando a 3 a finales de noviembre (viva la influencia de los 20 minutos de parte meteorológico en el telediario en mi vocabulario). Pero los helados se quedan, no importa que fuera caiga el diluvio universal ni que la lengua se te quede pegada en el primer lametón que aquí las heladerías no tienen temporada.
Trajo el otoño también la esperada lluvia y los cielos cubiertos, el momento de estrenar los abrigos y las botas de agua.
Y hasta se perdió parte del color de las casas, como si, en parte, toda esta pequeña ciudad se acomodase al cambio de estación. 
Con el otoño llegaron amigos y familia para combatir parte de la melancolía y la añoranza.
Halloween llegócuando Rike y yo nos volvimos locas decorando la cocina con murciélagos de papel y corriendo por la ciudad con una calabaza de 5 kilos.
Y llegaron los exámenes, la presión, el aburrimiento....
....pero como todo lo malo se fué y el esfuerzó me convalida 2 asignaturas en Bergen por 5 en Madrid :D
Y finalmente llegó el momento de despedirse de los primeros. Anda, la hermana de Radú, que volvía a Australia; de Martí que volvía a Cataluña y André a Alemania.
Martí, el susurrador de ponis noruegos :)
Y es cuando comienzo a darme cuenta de que ésto ya se acaba. Por alguna razón el otoño trae siempre esa extraña sensación de "tranquilidad intranquila". Y en sofá tomando un té viendo llover por la ventana de la cocina comienzo a pensar y a apreciar todas esos pequeños detalles que antes no había tenido tiempo de apreciar. La lluvia contra el techo del piso 18, el fregadero lleno de platos y las notas de amenaza, reconocer las pisadas de 8 personas diferentes, la espia terrorista que la habitación de al lado, los paseos, los abrazos, las reuniones en la cocina...
Aveces pienso en la suerte que he tenido de encontrar a estas personas que de un modo u otro comparten, han compartido o compartirán parte de mi vida. Y me pregunto cómo voy a separarme de ellos, de estos tontos adorables :)
Luego recuerdo, que mientras que algunos se van de erasmus y hacen amigos yo no he hecho amigos, yo me llevo una familia y eso quieras o no, es de por vida.
A finales de Noviembre se celebra en Bergen el festival de las luces para dar entrada al invierno. Tras un otoño lluvioso, la celebración de esta fiesta tradicional y la ausencia de lluvia hacen que la ciudad se llene de norueguitos felices y sonrientes.
Algunas de las chicas del piso 18: Yo, Rike, Lena, Linda y Chloé
Todo Bergen se prepara ansioso para dar la bienvenida al invierno encendiendo todos y cada uno de sus habitantes antorchas de cera durante los ultimos minutos de luz hasta que se pone el sol. Podria describirlo de modo teatral tal y como sucede pero me voy a limitar a dejaros las fotos esperando que sintais la misma sensacion de expectación, paz y serenidad que sentí yo.
Sin duda alguna no hubo mejor manera de despedir el otoño que con un chocolate caliente en Kavarteret, la cafeteria para estudiantes, rodeada de mis amigos después del festival de invierno, pero no fue hasta la mañana siguiente cuando el invierno entró oficialmente en Bergen.
Desde Bergen, como siempre, con amor, vuestra Paulita.
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